El gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá, planteó que Chile necesita diversificar sus conexiones terrestres con Argentina y llamó a avanzar en las obras pendientes de la Ruta 41-CH. San Juan aparece como un socio estratégico para fortalecer el vínculo hacia el Pacífico.
El prolongado cierre del sistema Cristo Redentor–Los Libertadores volvió a poner en debate la necesidad de contar con más de una vía de conexión terrestre entre Chile y Argentina. En ese contexto, el Gobierno Regional de Coquimbo busca acelerar el desarrollo del Paso Internacional Agua Negra como una alternativa estratégica para fortalecer la integración con San Juan.
Los Libertadores permaneció cerrado durante 34 días debido a las condiciones meteorológicas y la acumulación de nieve, generando importantes dificultades para el transporte internacional de cargas y dejando en evidencia la vulnerabilidad de concentrar gran parte de la conectividad binacional en un solo corredor.
Frente a este escenario, el gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá, sostuvo que Chile debe avanzar hacia una red fronteriza más resiliente y planteó acelerar las inversiones necesarias para mejorar la Ruta 41-CH y las condiciones de operación de Agua Negra.
Agua Negra ya tiene demanda
El paso que conecta la Región de Coquimbo con la provincia de San Juan no parte de cero. Durante la temporada 2025-2026, permaneció operativo entre el 26 de noviembre y el 9 de junio y registró 73.317 cruces entre Chile y Argentina.
La cifra refleja el peso que ya tiene este corredor para el movimiento de personas y, particularmente, para el turismo entre ambos lados de la cordillera.
Sin embargo, desde Coquimbo advierten que para ampliar su importancia estratégica es necesario resolver una de sus principales limitaciones: la infraestructura vial de alta montaña.
La Ruta 41-CH, el punto clave
La Ruta 41-CH constituye el principal eje terrestre que conecta La Serena y Coquimbo con el límite argentino. Si bien cuenta con pavimentación en buena parte de su recorrido, todavía existen sectores que requieren mejoras para alcanzar estándares que permitan transformar el corredor en una conexión internacional de mayor capacidad y seguridad.
Según los antecedentes citados por el Gobierno Regional, se estima en alrededor de US$330 millones la inversión necesaria para pavimentar aproximadamente 44 kilómetros entre el sector de La Laguna y el límite internacional.
Para Juliá, avanzar en estas obras permitiría que Agua Negra deje de ser visto únicamente como una alternativa turística y comience a adquirir una dimensión estratégica dentro de la conectividad entre Chile y Argentina.
De paso turístico a corredor logístico
El desafío no implica reemplazar a Los Libertadores, sino diversificar las alternativas de conexión.
La propuesta apunta a que, progresivamente, Agua Negra pueda ampliar sus capacidades y contribuir también al intercambio comercial entre ambos países. Esto requeriría inversiones en infraestructura vial, seguridad, comunicaciones, protección frente a eventos naturales e instalaciones fronterizas, además de una coordinación permanente entre las autoridades argentinas y chilenas.
En esa perspectiva, San Juan adquiere un papel central. La provincia constituye la conexión natural de Agua Negra con el centro-oeste argentino y, a través del corredor, con los puertos de la Región de Coquimbo y el océano Pacífico.
El potencial excede al transporte de cargas: una mayor conectividad podría favorecer el turismo, los servicios, la actividad productiva y el intercambio comercial entre San Juan y Coquimbo.
Una agenda que ya es binacional
El fortalecimiento de Agua Negra forma parte de una agenda que ambos países vienen trabajando en el marco del Comité de Integración Paso de Agua Negra. Allí se han abordado iniciativas vinculadas al transporte de cargas, seguridad vial, telecomunicaciones y transporte de pasajeros.
La discusión también incorpora un factor cada vez más relevante: la resiliencia frente a eventos climáticos. Agua Negra se encuentra a unos 4.780 metros sobre el nivel del mar y enfrenta condiciones meteorológicas que pueden afectar su funcionamiento, por lo que mejorar la infraestructura también significa aumentar la capacidad de anticipación y respuesta ante emergencias.
Una oportunidad para San Juan y Coquimbo
La experiencia reciente de Los Libertadores vuelve a poner sobre la mesa una cuestión estratégica para la integración regional: la necesidad de contar con una red de pasos fronterizos complementarios y suficientemente preparados para responder ante contingencias.
En ese escenario, Agua Negra puede convertirse en una pieza cada vez más relevante para conectar a San Juan con el Pacífico, pero para ello deberá superar el desafío de mejorar su infraestructura y ampliar progresivamente sus capacidades.
La apuesta de Coquimbo apunta justamente en esa dirección: que la cordillera deje de ser una dependencia de un único corredor y que Agua Negra se consolide como una alternativa estratégica de integración entre Argentina y Chile.




