En la antesala del fin de semana largo de Semana Santa, autoridades regionales y gremios del turismo realizaron un balance del movimiento turístico en la Región de Coquimbo, marcado por el ingreso de visitantes, especialmente desde Argentina. Esto, considerando que solo el miércoles anterior ingresaron cerca de 400 personas por el Paso Internacional Agua Negra y que las reservas proyectaban ocupaciones de hasta un 83% en el Valle de Elqui.

En un escenario marcado por una menor presencia de visitantes argentinos, un recorrido por la costanera de Coquimbo y la Avenida del Mar de La Serena permite trazar un panorama sobre la percepción actual del destino, tanto en términos de atractivos como de costos.

Quienes llegan a la zona destacan una experiencia que combina playa, valle y una variada oferta gastronómica. El borde costero continúa siendo uno de los principales imanes, junto con propuestas del interior como el Observatorio Mamalluca, que amplían las alternativas más allá del mar. También se valoran espacios tradicionales como el Parque Japonés de La Serena y sectores artesanales en el área de Peñuelas.

En cuanto a los precios, la percepción general refleja el impacto del aumento del costo de vida. Si bien algunos consumos puntuales, como productos del mar, evidencian alzas, en líneas generales se considera que los valores se mantienen en niveles similares a otros destinos del país. Esto se observa tanto en restaurantes como en servicios turísticos, donde no se registran diferencias significativas respecto de otras ciudades.

A pesar de este contexto, el destino sigue siendo evaluado como conveniente para vacacionar. La combinación de tranquilidad, diversidad de panoramas y atractivos consolidados —como el Faro, las playas y la oferta de entretención— sostienen su posicionamiento turístico. Incluso con ajustes en precios, la zona continúa siendo elegida por su equilibrio entre naturaleza, infraestructura y experiencias, tanto en el borde costero como en el valle del Elqui.