El sanjuanino Hipólito “Polo” Díaz viajó a Santiago de Chile en una tarea pastoral con el grupo Emaús, en un contingente de 14 hombres de San Juan y Mendoza. Desde la capital chilena, dialogó con radio Antena 1 FM 91.5 sobre su percepción como extranjero en medio de la crisis que vive Chile.
¿Cómo viajaron por el Paso Cristo Redentor?
Nos habían sugerido ingresar a Chile en horario de madrugada, por una cuestión de mayor seguridad. Nos llamó la atención la ausencia de camiones y ómnibus en la ruta.
¿El control fronterizo fue igual al de siempre?
Cuando llegamos al renovado complejo fronterizo de Chile recientemente inaugurado, que es bellísimo, cómodo y tiene toda la tecnología, nos encontramos con que la gente de aduana tiene un control diferente a otras veces, más exhaustivo, tenés que bajar todo del auto, dejar puertas abiertas, así como también capó y baúl.
¿No les hicieron problema para ingresar a Chile?
Nos quitaron las biblias en la aduana, por una cuestión de cuidar la integridad, porque tienen temor de ataques a católicos. Nos retuvieron las biblias y nos las devolverán cuando regresemos.
¿Les dieron alguna otra recomendación?
Luego de conversar con los aduaneros, nos dijeron que íbamos a tener problemas en la zona de Los Andes, porque cerca de las 5 AM se haría un reclamo por esa zona donde hay actividad minera.
¿Se encontraron con cortes en la ruta?
Comenzamos a bajar y nos frenaron con una manifestación, estuvimos 1 hora y media varados. De una ruta desértica de repente nos encontramos con una fila larga de movilidades que no podía avanzar por este corte, que tenía gomas prendidas fuegos.
Además de ustedes, ¿había otros autos argentinos?
Sí, pero el 80% de los autos eran chilenos.
¿Qué decían entre los viajeros?
Durante el corte, conversamos con camioneros que nos dijeron que tuviéramos cuidado y que bajemos por el medio de la calzada, por la cantidad impresionante de clavos Miguelitos que habían tirado a los costados de la ruta. La gente de la zona colaboraba en sacarlos de allí, pero nosotros igualmente teníamos que detenernos a sacar los Miguelitos del camino. Si pinchabas con esos clavos, te destrozaban el vehículo.
¿Cómo fue ingresar a la capital chilena?
Para llegar a Santiago, tuvimos que tomar una ruta alternativa por los cortes. En el camino, ves las cubiertas quemadas de manifestaciones y cortes que hubo días atrás. Había varios caminos cortados.
¿Y cómo encontraron la ciudad?
La presencia de carabineros era importante, principalmente en zona de bancos y edificios públicos, que están tapiados, como en Miami cuando se acerca un huracán. Además, los monumentos están rayados y los supermercados tienen vigilancia privada con armas. Pudimos observar también la presencia de helicópteros del ejército cada diez minutos sobrevolando a muy poca altura, eso nos ponía la piel de gallina.
¿Pudieron hablar con ciudadanos chilenos?
Santiago está con mucho temor y decepción. Hay opiniones diversas sobre lo que está pasando y sobre las ideologías políticas. Hay personas que se turnan para hacer guardias en zonas atacadas, como las parroquias e iglesias.
¿Están hospedados en zona segura?
Estamos en una casa de retiro en medio de la ciudad, rodeada de bosques. Aquí hay tranquilidad y paz. Y estamos en permanente contacto con nuestras familias, que están preocupadas por las noticias que llegan a Argentina.
¿Qué precauciones tienen para regresar de Chile?
La opción para regresar de Chile es esperar primero que nos digan cómo está el panorama en la ruta. Amigos que regresaban en avión, tuvieron problemas para llegar hasta el aeropuerto, así que tuvieron que anticiparse con tiempo. Hay cortes importantes en el ingreso de las ciudades, y no queda otra que hacer noche hasta que terminen, así que no sabemos si llegaremos en el mismo día. Un dato curioso es que a quienes viajaron en avión, les llamó la atención que no estuviera completo de pasajeros como viajes anteriores, si no más bien vacíos. De hecho las azafatas tuvieron que redistribuir a los pasajeros en los asientos para hacer equitativo el peso del avión.









