Un equipo de profesionales sanjuaninos presentó un respirador artificial diseñado y construido por ellos para hacer frente a la pandemia de COVID-19. El aparato tiene un costo 10 veces inferior a un respirador tradicional y está listo para iniciar una construcción en serie.

La idea surgió a raíz de la iniciativa del Contador Gastón O. Briozzo quien, a raíz de la crisis sanitaria en Europa, decidió convocar -a través de la Fundación Presidente Sarmiento- a un grupo de profesionales sanjuaninos para conformar un equipo de trabajo multidisciplinario.

“El objetivo es brindar algún aporte concreto a la comunidad hospitalaria para paliar las necesidades que enfrenta. La primera y clara necesidad identificada era la de contar con mayor numero de respiradores de emergencia en caso de verse desbordada la capacidad ya instalada”, explica Briozzo.

Fue así que se fue conformando un grupo de trabajo con la suma de un experto en diseño e impresión 3D Pablo Varela y del coordinador  de Software Dr. Ingeniero Electrónico Eugenio Orosco (perteneciente a INAUT-CONICET-UNSJ), quien a su vez incorporó el invaluable aporte de sus colegas Ing. Jeremías Gaia Amorós (INAUT-CONICET-UNSJ),  Ing. Juan M. Julián, Ing. Felipe D. Pantano, Ing. Martín A. Saffe.

Los profesionales involucrados en este trabajo, explicaron en qué consiste el bautizado HOMTEC 1.0, (que significa “aire” en lengua Huarpe):

Se trata de un respirador que parte desde la automatización del accionamiento de una bolsa de resucitación AMBU muy conocida y ya aprobada por ANMAT y le agrega una serie de mecanismos, software y sensores que lo vuelven un dispositivo de características únicas ya que puede trabajan con parámetros y valores similares a los respiradores tradicionales.

El software, totalmente diseñado por los profesionales sanjuaninos, con la ayuda de sensores de presión diferencial y de flujo, puede monitorear permanentemente la respiración del paciente, reaccionar y advertir sobre cambios no deseados.

Cuenta con respaldo de baterías (UPS) propio que le asegura un funcionamiento de 20 hrs. sin recibir energía eléctrica externa hasta tanto se re-establezca el servicio o se cambie por otro pack de baterías cargadas.

Todo el dispositivo es manejado y monitoreado desde una pantalla táctil de 7 pulgadas. La idea era crear una interfaz de accionamiento que al operario sanitario le resultara familiar y fácil de utilizar no muy diferente de las que ya usa con los respiradores tradicionales.

El aparato fue construido totalmente en San Juan con la generosa colaboración de numerosas empresas donde se realizaron los trabajos de diseño, impresión 3D, corte laser, fresado de control numérico CNC, plegado, etc.

Para llevar a cabo la tarea los profesionales tomaron contacto con foros internacionales y Universidades enfocadas en el mismo objetivo, como Reesistencia Team de España o el MIT (Massachusetts Institute of Technology), USA. Como así también con diversos equipos técnicos de Gran Bretaña, Italia y Alemania.

“En un principio la idea era solo conseguir los planos y códigos abiertos del software y fabricarlos acá. Pero luego advertimos que eso no sería posible ya que en plena cuarentena resultaría muy difícil adquirir muchos de los insumos utilizados en el extranjero además de su elevado y prohibitivo costo. Así pues, teniendo en cuenta los parámetros y exigencias que se estaban aplicando en USA, UK y España para la aprobación de estos aparatos, debimos replantear toda la idea y decidimos diseñar y construir el propio desde cero. En todo momento hemos contado con la colaboración y asistencia técnica de parte del Departamento de Bioingeniería del Hospital Rawson a cargo del Bio Ing. Luis Pulenta quien con su equipo elaboró un protocolo para evaluar este tipo de respiradores experimentales de emergencia. Como así también la asistencia institucional del Ministerio de Educación de la provincia de San Juan  a través de Centro de Innovación Educativa Tecnológica IXD(Infinito por Descubrir, dependiente de la Sec. de Ciencia y Tecnología) representada por su director Marcelo Torres, quien nos apoyó y facilito el uso de las instalaciones para realizar diversas reuniones y trabajos, gestión de permisos de circulación, obtención de diversos insumos, etc.”, explica Briozzo.

El prototipo en cuestión está terminando la etapa de análisis clínico para su aprobación, pero es interés del equipo de trabajo ir a más y que con una futura actualización de software y agregado de sensores poder lograr un dispositivo que pueda ser usado no solo para la emergencia de esta pandemia, sino que quede como un respirador alternativo en los centros de salud de cada departamento. Para ello, se le adicionarán sensores de humedad y temperatura y se lo transformará en un dispositivo cada vez más inteligente que pueda manejar más variables de forma autónoma.

El aparato tiene un costo 10 veces inferior a un respirador tradicional y está listo para iniciar una construcción en serie. Según los responsables del proyecto se podrían construir hasta 1 aparato por día de ser necesario. El equipo aguarda que se pueda firmar un convenio institucional entre la Fundación Pte. Sarmiento, el gobierno provincial y el sector empresarial para la construcción de una primera serie de unos 30 o 50.