El fenómeno de El Niño, la importante acumulación de nieve en la cordillera y la posibilidad de mayores precipitaciones durante primavera y verano llevaron a la Provincia a intensificar el trabajo preventivo. El COPRE articula con municipios y organismos mientras avanzan intervenciones sobre cauces, defensas y diques.
San Juan se prepara para una temporada primavera-verano que podría presentar condiciones hidrológicas diferentes a las de los últimos años, luego de un prolongado período de sequía y de un invierno marcado por una importante acumulación de nieve en la cordillera.
El escenario está asociado a varios factores que las autoridades provinciales vienen monitoreando: la evolución del fenómeno El Niño, el volumen de nieve acumulada y el comportamiento que tendrá el deshielo cuando aumenten las temperaturas, junto con la posibilidad de tormentas intensas durante los meses de mayores caudales.
Frente a esta situación, la Provincia puso en marcha una estrategia de prevención que combina coordinación institucional, monitoreo y obras de infraestructura en distintos puntos del territorio.
Coordinación entre organismos y municipios
Uno de los principales instrumentos es la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE), un espacio creado para anticipar escenarios y organizar la respuesta ante eventuales contingencias.
El primer encuentro se realizó a fines de agosto y reunió a representantes de organismos vinculados con recursos hídricos, Protección Civil, Policía, Bomberos, Salud, Producción, Agricultura, Energía y otras áreas provinciales, además de investigadores relacionados con cambio climático y emergencias.
Durante esa primera instancia se comenzó a elaborar un diagnóstico de riesgos, relevar recursos disponibles y definir las responsabilidades que tendría cada organismo ante diferentes escenarios.
El trabajo posteriormente se extendió a los municipios, con el objetivo de avanzar en protocolos y mecanismos de actuación coordinada frente a posibles emergencias.
La lógica es que la prevención no dependa exclusivamente de la respuesta cuando ocurre un evento, sino que permita identificar previamente los sectores vulnerables, establecer responsables y conocer qué recursos serían necesarios ante una eventual contingencia.
El Niño, nieve y deshielo: las variables que se monitorean
El fenómeno de El Niño constituye uno de los factores que explica la atención especial sobre la próxima temporada.
De acuerdo con la información difundida por la Provincia, las mediciones registraron durante julio temperaturas superiores a los valores normales en sectores del Pacífico Ecuatorial y los pronósticos contemplaban un fortalecimiento del fenómeno durante los meses siguientes.
Sin embargo, la presencia de El Niño no significa que necesariamente vaya a producirse una emergencia. Su importancia radica en que puede modificar las probabilidades de determinadas condiciones meteorológicas y, para San Juan, los modelos analizados plantean una mayor posibilidad de precipitaciones durante los próximos meses.
A esto se suma la nieve acumulada durante el invierno. Después de varios años de sequía, ese manto representa una reserva de agua para la provincia, pero uno de los aspectos centrales del monitoreo será determinar a qué velocidad se producirá el deshielo.
Un aumento gradual de las temperaturas permitiría un proceso progresivo, mientras que una suba importante podría acelerar el aporte de agua hacia los ríos. El escenario que requiere mayor atención aparece cuando un deshielo significativo coincide con episodios de lluvias intensas.
Obras para preparar cauces y defensas
La estrategia preventiva también se traduce en intervenciones sobre la infraestructura hídrica.
La Provincia informó trabajos de limpieza, encauzamiento, mantenimiento y refuerzo de sectores vulnerables, con especial atención en departamentos cordilleranos y zonas que presentan antecedentes de crecidas o reveniciones.
Entre las áreas identificadas como prioritarias aparecen Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil, además de sectores de Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum.
Las obras buscan mejorar las condiciones de los cauces y defensas antes de que comiencen los meses de mayores caudales, de modo que el sistema pueda responder con mayor capacidad ante eventuales crecidas.
En paralelo, se realizan maniobras preventivas en infraestructura de regulación hídrica, como los diques, que cumplen un papel central en la administración de los caudales.
Los diques, una pieza clave del sistema hídrico
San Juan cuenta con los embalses de Los Caracoles, Punta Negra y Ullum, sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento, sobre el río Jáchal.
Estas obras permiten almacenar y regular el agua y constituyen una herramienta para administrar los caudales ante diferentes escenarios hidrológicos. Pero desde la Provincia remarcan que los embalses son solamente una parte de un sistema de prevención más amplio, que incluye el estado de los cauces, defensas, rutas, poblaciones y otros puntos vulnerables.
Por eso, el esquema que se viene implementando combina infraestructura + monitoreo + coordinación institucional, con el objetivo de reducir los riesgos antes de que se produzcan eventuales situaciones de emergencia.
Más agua después de años de sequía
El escenario que enfrenta San Juan tiene una particularidad: la mayor disponibilidad de agua puede representar una oportunidad después de años de escasez, pero también requiere preparación si los aportes se concentran en períodos cortos.
Una mayor disponibilidad hídrica puede favorecer el consumo, el riego, la producción y la recuperación de las reservas de los embalses. El riesgo aparece cuando grandes volúmenes de agua se concentran en poco tiempo, generando crecidas rápidas en ríos, arroyos y cauces.
En zonas próximas a la montaña, estos eventos pueden movilizar barro, piedras y otros materiales, mientras que las rutas y caminos ubicados en sectores aluvionales también pueden verse afectados.
Prepararse sin anticipar una emergencia
Uno de los puntos centrales del esquema provincial es que el escenario climático no permite determinar hoy cuándo, dónde o con qué intensidad podrían producirse eventuales tormentas o crecidas.
Los pronósticos estacionales permiten identificar tendencias generales con meses de anticipación. A medida que se aproxima un fenómeno meteorológico, los modelos ofrecen información más precisa. En el caso de las crecidas vinculadas al deshielo, el monitoreo de los caudales puede aportar información con algunos días de anticipación, mientras que las tormentas severas pueden desarrollarse en períodos mucho más breves.
Por eso, el trabajo que viene realizando San Juan se concentra en anticipar escenarios posibles y preparar la infraestructura y los mecanismos de respuesta, sin afirmar que necesariamente vaya a producirse una emergencia.
Para la población, la recomendación oficial es mantenerse informada a través de los canales institucionales y respetar las indicaciones de Protección Civil ante cualquier alerta.
En este contexto, la temporada que comienza tendrá un componente particular para San Juan: después de años de sequía, la provincia se prepara para recibir más agua y, al mismo tiempo, para administrar sus posibles impactos.

